12/03/2012

Hojas que caen


LLegó el frío, las hojas de los árboles cambiaron el paisaje. Ya no me siento congelado, ni paralizado. Tal vez el cambio del aire tenga algo que ver. O el continuo movimiento, me siento dentro de un flujo. Y como tal, voy actuando y coordinando las palabras. Tocando la tecla correcta. Al fin y al cabo hablar es como escribir, hay que saber escoger bien entre mis ideas enredadas. Aunque a veces no hace falta ni pensarlo, la conversación te lleva hasta puntos que yo ya intuyo. Es como si fuera la melodía rota de una canción, la vas componiendo a tu gusto. La llenas de notas, cambias el tiempo y aceleras un paso. Pero no conviene distraerse, a no ser que quieras cambiar el pentagrama por completo. Como un sol radiante, pero frío en el exterior. Tocándote cada parte de tu cuerpo. El frío. Me gusta, me activa y no me deja sin aliento. Otra semana comienza, queda menos para acabar el año. Este año ha sido productivo, por fin me he puesto con el inglés y estoy avanzando. Cambiando el ritmo de los compases, ya era, ya era hora. –Que despertaras... viejo amigo mío.