Quizás me he salvado a mi mismo, ya no miro tanto hacia atrás. El pasado quedó como un reflejo, desde el que memorizar los errores para no cometerlos en el presente. Esta bien de vez en cuando mirar, analizar y salir. A veces es como si el cielo pasase de negro a gris, con un fino granulado. Una película antigua, de un chico con muchos miedos. Una etapa difícil, tatuada en un corazón. Ya no, no. Me digo, me reprimo ese deseo caprichoso. De querer volver, tomar un billete de una hora. ¿Que cambiaría en una hora en el pasado? Quizás nada, quizás mucho. Pero, puede que afectase al presente, y tampoco quiero, ya no, no... no quiero ese billete quemado. El humo justo parece desaparecer, eso eso. Poco a poco, esos miedos, a querer, a hablar, a relacionarme. A dejar que las palabras que escribo cobren vida saliendo a través de mi garganta, de mis labios. Aprovechar cada instante como si fuera el último, una brisa de aire llenando mis pulmones. Correr detrás de mis intuiciones y dejar de pensar tanto. Actuar, esa es la palabra correcta. El motor que activa todo.
12/30/2011
12/16/2011
¿Lectura equivocada?
Siempre me he identificado con el hombre de la imagen, caminando solo. Entre nubes y nieblas andaban unos pensamientos que querían escapar de mi mente. Blanco, tirando a un gris claro, eso era lo que no veía. Esa pequeña chispa, aquel rincón que el invierno dejaba oscuro. Quizás mis ojos no veían lo suficiente, me negaba a querer observar otras cosas. Nuevas formas, actitudes. Gestos, sonrisas y lágrimas en un mundo atrapado. Atados en nuestras vidas con una mínima obertura. Se trata de seguir, de notar esa corriente de aire. Que llene de sentido todo lo que hago, lo que toco, lo que palpo con unas manos agrietadas. Deseaba tanto tu mirada que acabe dejando pasar el presente, ahogándome en un pasado sin billete de vuelta. Ya no puedo cambiar nada. Queda mirar hacia delante, pisar sin tropezarme y si me caigo verlo como algo constructivo. Avanzar, en definitiva pensaba que pasaba desapercibido, invisible ante los demás, pero ahora veo que en cierto modo esa difusa sensación se va apagando.
12/07/2011
Amargo
No conseguía deslizarme sobre tu piel, las yemas de tus dedos las seguía viendo lejanas. Tu huella, en definitiva era como el aire viciado del pasado. Atrapado en un tiempo amargo, sin sabores, sin aliento. Continuaba sonando la música de tus labios, como si cada palabra tuya fuera una nota definida. Todo me hacía vibrar, el eco distorsionado de tu voz. La tela que cubre tu cuerpo, imaginaba la escena de tu lienzo desnudo. Tu cuadro pintado sobre mi techo, torturándome por cada curva que veía en tu cuerpo. -La perfección pensaba- Aunque en realidad me estuviese engañando, solo toco eso. El engaño y la queja. La estupidez de ir como un ciego, sin ver nada a su alrededor. De no responder queriendo hacerlo. De vaciarme en un mundo estrellado, lleno de lágrimas artificiales. Quiero dejar de ser yo por un instante, arriesgarme y en un primer acto dedicarte las primeras líneas de un verso eterno.
12/03/2011
December
Quería salir, evadirme de una habitación oscura. Miraba una pared desnuda, sin color. Sin luz, para que no entrase la sombra. Se mantuvo larga y afilada durante muchos años, no queriéndome dejar marchar. Al fin parece que ese reflejo dejó de atosigarme, de ahogarme. Ahora disfruto cayéndome, heridas, cicatrices nuevas con las que aprender a llegar a un punto. Ya no pierdo el aliento, ese hambre de querer más. No bajarme en la estación de las lamentaciones, de los pensamientos estériles. La anestesia que supone la rutina, la asfixia del aire viciado que recorre nuestras calles. Un continuo flujo de desesperación económica, unos párpados que prefieren estar cerrados. Para no ver, no llorar en un mundo corrompido, destrozado. Las hojas del otoño caen de los árboles, el mar desangrado por las redes de los pescadores. Ya no quiero mirar.
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