4/06/2013

Con Rumbo


Con mano firme en el volante sigo el camino. Conduciendo voy repasando las ideas de una mente inquieta. Ya no me duele el pasado, ya no es aquella sensación agridulce. Puede que después de todo, la lluvia y las lágrimas mojaron un terreno puntiagudo. LLeno de grietas y agujeros por los cuales no veías el fondo. Ahora ya no, (ya no) me vuelvo a decir. Suspiro y miro al cielo oscuro mientras el disco del semáforo cambia. Mis manos ya no me tiemblan. Mantengo el pulso a la vida. Es una fuerza de dos, me mira y la desafío. Ya no me va volver a enterrar en una habitación con sábanas negras. Las espinas se van cayendo. Todo vuelve a un punto desconocido. Puede que sea más bonito que las luces grises del pasado. Vuelvo a suspirar y me estremezco. Piso suavemente el acelerador y doy un giro, luego otro y me vuelvo a parar. Me bajo, enciendo un cigarro y observo el cielo. Esta nublado y amenaza lluvia. Pero me da igual, me quedo quieto. Repasando recuerdos, miradas perdidas y anotaciones sin importancia en libretas vacías. Bostezo y decido que es hora de volver a subirse y regresar a casa. Ha sido un duro camino.

2/09/2013

Aire


Ya no me acordaba (perdonadme) pero es que ahora estoy inmerso en una nube de proyectos. Mi día a día se centra básicamente en mejorar con las matemáticas y el inglés. Como veis mi actividad cerebral se mantiene activa. Tenía esto un poco dejado, lo sé y lo admito. El mundo no virtual me aporta mucho más. Quizás es por eso que me tome este espacio como una manera de practicar la escritura, ahora puede que no me veáis idealizando chicas como si de diosas se tratasen. Ahora las miro desde otro ángulo y otra perspectiva. Digamos, que las observo con una taza de café en la mano. Huelo el aroma y simplemente me dejo llevar. Afortunadamente la realidad ya no me atrapa, he conseguido soltarme de las desgastadas cuerdas. Aliviado, puedo ver que existe otro mundo. Una versión que no había conocido y que ahora parece que me tienta para que me adentre en los edificios grises y poco iluminados. No temáis, no me voy a ir barrios marginados (con todos mis respetos). Mientras, sigo mirando la mujer de los tejanos oscuros. Me bebo el café y levanto la taza hacia el celo. Es un modo de brindar (por ella) y por mi mismo... ¿porque no? Al fin y cabo la habitación oscura y los pósters pintados de gris tirando a negro han dejado de existir. Ya no me importa, he comenzado caminar con paso firme hacia mis objetivos. Después de todo he estado mucho tiempo congelado en la nevera, ya tocaba salir de verdad al exterior.