12/07/2011

Amargo


No conseguía deslizarme sobre tu piel, las yemas de tus dedos las seguía viendo lejanas. Tu huella, en definitiva era como el aire viciado del pasado. Atrapado en un tiempo amargo, sin sabores, sin aliento. Continuaba sonando la música de tus labios, como si cada palabra tuya fuera una nota definida. Todo me hacía vibrar, el eco distorsionado de tu voz. La tela que cubre tu cuerpo, imaginaba la escena de tu lienzo desnudo. Tu cuadro pintado sobre mi techo, torturándome por cada curva que veía en tu cuerpo. -La perfección pensaba- Aunque en realidad me estuviese engañando, solo toco eso. El engaño y la queja. La estupidez de ir como un ciego, sin ver nada a su alrededor. De no responder queriendo hacerlo. De vaciarme en un mundo estrellado, lleno de lágrimas artificiales. Quiero dejar de ser yo por un instante, arriesgarme y en un primer acto dedicarte las primeras líneas de un verso eterno. 

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