Tus labios, esa parte de tu cuerpo que jamás he probado. Puedo verlo, el cristal rozando esa zona. El color rojo entrando como una llamarada de fuego, quemando tus venas. Inacabado. No te encuentro, sigo sin poder palpar la suavidad de tu mano. Evocado a un mundo sin tu luz, convoco tu presencia con un amago de tristeza. Sé que por mucho que lo haga, seguirás en esa penumbra. A veces me quito la vendas que cubren mis ojos, esperando ver tus párpados. Un día saldrás, de esas sombras que te cubren, te engullen. Entonces, yo te recogeré. Y te daré lo que siempre quisiste. Escribir con pasión unas letras en un fino papel de seda...
9/07/2010
Copas, cristales
Tus labios, esa parte de tu cuerpo que jamás he probado. Puedo verlo, el cristal rozando esa zona. El color rojo entrando como una llamarada de fuego, quemando tus venas. Inacabado. No te encuentro, sigo sin poder palpar la suavidad de tu mano. Evocado a un mundo sin tu luz, convoco tu presencia con un amago de tristeza. Sé que por mucho que lo haga, seguirás en esa penumbra. A veces me quito la vendas que cubren mis ojos, esperando ver tus párpados. Un día saldrás, de esas sombras que te cubren, te engullen. Entonces, yo te recogeré. Y te daré lo que siempre quisiste. Escribir con pasión unas letras en un fino papel de seda...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Las bordes de cristal de las copas tienen muchos besos guardados de labios que han rozado. Por eso el vino crea lágrimas en las copas.
ResponderEliminarBesos!
Unas lágrimas que caen en un interior desgarrado.
ResponderEliminarMe alegra verte de nuevo por aquí Vanessa!
Un besoooooo!