Quería evitar esta sensación a toda costa, pero no lo consigo. La soledad me abraza de un modo invisible. Y sé que estoy siendo hipócrita si no reconociese, que me he buscado esto. Quizás he ido siempre a la mía, o tal vez no llego a la gente. Eso a veces me produce un cierto temor, como si estuviese dibujando mi futuro. Me veo en un funeral, sin nadie que me llore. Quizás esté exagerando, pero la frialdad de todo lo que me rodea me deja extasiado. Va pasando el tiempo, como un giro de las agujas del reloj. En Japón lloran con motivo, yo lloro sin motivo aparente. Deseando que pase un día, sin el que apuntar anotaciones agradables. Si, lo sé... frío, nieve, viento y niebla. Todo ello parece crecer en mi interior, a veces tan frágil como un cristal a punto de romperse. Quizás este volcando aquí todo con la esperanza de que ocurra algo, pero sé que todo va a ser igual. Como unas fichas de dominó, cayendo sobre una mesa desgastada.

Si la soledad te abraza intenta no corresponderle con otro abrazo, y no llores más sin motivo aparente. Las fichas de dominó pueden caer, pero se pueden volver a levantar para intentarlo de nuevo.
ResponderEliminarBesoss.
Gracias por los ánimos, guapa.
ResponderEliminar¡Un abrazo!
No te dejes y empieza a escalar, porqe vale qe estar de bajón es de humanos, pero no hay qe estarlo permanentemente.
ResponderEliminarun besitto!=)
¡Gracias por los ánimos, un par de lacasittos!
ResponderEliminar¡Un beso y un abrazo! =)