Disfruta el momento, no pienses en que se te puede torcer. Eso reflexionaba yo ayer mientras pedaleaba y disfrutaba de la naturaleza. Me sentía como el niño de la foto, dispuesto a comerme el agua. Ayer me fui lejos yo solito y no me paso nada. Supe volver y esquivar las piedras que se cruzaban mientras bajaba. Nunca antes disfrute tanto de este deporte, darle a los pedales mientras te sumerges en un sendero. Hubo un tiempo que lo practique y lo dejé por diversos motivos. Ahora parece que he roto barreras del pasado. Miedos que no me dejaban avanzar. He conseguido quitar ese punto muerto y poner la directa hacia la montaña. Es una propuesta real que siento, y que por lo tanto no debo dejarlo. Es como la guitarra, ya forma parte de mi. Mi interior anhela ese momento de soledad conmigo mismo. En una naturaleza salvaje y llena de maleza.

"Me sentía como el niño de la foto, dispuesto a comerme el agua" me encantó esa frase!=)
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