9/13/2011

Día cero

Hoy es uno de esos días en los que giraba sobre mi mismo. Una vuelta, dos, tres... y así hasta las cinco o las seis de la mañana que me he podido dormir. Y entre ese lapso de tiempo, he observado a mis vecinos de enfrente.  Por raro que parezca, una vecina se ha puesto a limpiar a las ¡¡6:25 de la mañana!! Mis ojos no daban crédito, mientras veía las luces encendidas y la escoba de lado a lado. También escuchaba los arrastres de los muebles. Luego a las ocho de la mañana, no ha sido el trino de un pájaro lo que me ha despertado, si no más bien los berridos de un niño. Pobre, no quería regresar al aula. Lo entiendo, pero es lo que hay. Y aquí estoy yo, con sueño y con una rodilla que no para de molestarme. Si sigue en pie de guerra, tendré que ir al médico. Al menos espero que sea sexy. Uff.. me queda el consuelo de la piscina del gimnasio, de la vida desmontada que vengo sufriendo. Con los euros justos y ausencia de cariño femenino, solo me queda el abismo de las letras. La espiral y el movimiento de la serpiente "cobra" que me quiere enroscar en su juego y no dejarme dormir.  Espero que esta tarde pueda hacerme una siesta de media hora...  

1 comentario:

  1. Pues lo de limpiar a esa hora sí es raro. Yo he tenido vecinos trabajadores toda la noche. Los oía de lejos porque me puse tapones en los oídos y casi no estaba despierto pero si no llego a llevar tapones y tomo conciencia tal vez subo y esta vez sí, los mato.
    Es que yo no soy de siestas...

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