La cosa va quemando, tanto que las cuerdas de la guitarra están dejando una ceniza considerable cuando mis dedos pasan sobre ellas. Tal es la fuerza que se ejerce que ya estoy transmitiendo lo que siento hacia esos sonidos de incalculable valor que ofrece un instrumento cuando se empieza a tocar con cierta soltura.
Cuatro años le costo a mi profesor tocar "con ritmo" o lo que es lo mismo "tocar, sin necesidad de que haya música de fondo" porque tu melodía se impone y sale tu sonoridad. El primer día que toco sin música y me gusta lo que suena, así si se empieza, en vez de cuatro años tengo que recortarlo a dos, a ver si es posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario