Parecieron inertes durante unos segundos, el frágil móvil que sostenía en mis manos iba a desatar una conversación que transmitiría todos mis pensamientos a un padre ya agitado por su vida laboral como para anunciarle una tempestad con vientos ligeros pero con un serio desafío de remover un cielo maltrecho. Unos quince minutos bastaron para que mi padre se quedase un poco perplejo ante mi nueva situación laboral, pero al menos quedaba aliviado al ver que mi cuenta corriente seguiría sin cambio alguno y de haberse producido algo de ese calibre habría hecho cambiar el destino de mis pisadas.Las manos seguían sin sentirse descansadas, tecleo otro número, esta vez responde mi madre, que le comunico el nuevo estatus y acto seguido me descarga tensiones y me relaja en una medida razonable y que tardaré algunos días en asimilar pero aquí no se acaba el mundo. Su voz adormecida me aportaba calma y serenidad ante una mente nerviosa y fatigada. Aunque mas que acumulación de estrés, sentí como si me desprendiera de algo en lo que no estaba del todo acomodado por diversas razones que llevan impuestas de años atrás.
Ahora empieza otro nuevo reto, adaptarse y sacar el máximo rendimiento a las nuevas prestaciones, parece un pequeño peaje que hay que pagar para que las gotas de ese cielo turbio no nos moje demasiado y salgamos airosos.
mmmm. ¿Esto es lo que parece? ¿Estás diciendo lo que pienso? Ya me contarás.
ResponderEliminarDavid, es lo que parece. Ya me pasare por Castefa esta semana o la otra que estoy de vacaciones.
ResponderEliminarSaludos!