Siempre me decía a mí mismo que no estaba en este mundo, si no en mis sueños donde nadie había entrado. A veces lo seguía creyendo, estaba en un camino oculto o creía que me envolvían unas sombras que no me dejaban ver. Despertaba poco a poco consciente de que todo se reducía a detalles, llegaba el final del día me sentaba y empezaba a reflexionar sobre ello. Veía los bordes de una superficie irregular, pero a la vez me gustaba aquello era como si algo hubiese cambiado. No sabía que era exactamente, quizás la edad o las experiencias acumuladas ya te hacían ser más precavido y meditabas con más seriedad lo que ibas a decir.
A veces imaginaba que caminaba en una playa de arena blanca. No había nadie, solo yo y mis pensamientos quizás necesitase hacer eso alguna vez. En vez de huir, ir a un sitio dónde me sintiese relejado. Debía buscar un hueco e ir hacía esa playa de mis sueños.

Una playa de ensueño en la que estar a solas con uno mismo... No se me ocurre mejor lugar para descansar del mundo. BESOS*
ResponderEliminarUna playa infinita.
ResponderEliminar¡Gracias por seguirme!
¡Besos!