Su piel era blanca como la porcelana, iluminaba un alma encadenada. Me levantaba intentado descifrar el significado de tu silencio, pero solo escuchaba el rumor del aire. Lloraba mientras trataba de que no se me notasen las lágrimas, a pesar de ello caían como la fina lluvia del exterior. La tenue luz anaranjada, guiaba tus pasos hacia mi puerta. Querías entrar pero parecías estática, observabas el inmenso cielo. Quizás pensabas en lo lejos que te encontrabas, de todo, de la realidad grisácea y estéril. Aun así podía ver tu aura, desde esta ventana quería decirte lo mucho que te deseaba.

Es muy puro...
ResponderEliminarcomo la porcelana.
preciosa ensoñación
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