Estaba cansado de mirar al pasado, de sentir como caían las hojas. Iba siendo hora, de que una brisa suave y cálida se colase por mi interior. Quería notar ese aire, dejarme llevar por tu cabello castaño. Nos miramos, hablamos. Pasan los segundos y los minutos, como un cubito de hielo deshaciéndose en tu garganta. En la calle hacia frío, pero tu cuerpo me transmitía calor. A veces pensábamos que estábamos lejos, como espíritus intentando encontrar una luz. Quizás estabas más cerca de lo que creía, el vaho de tu aliento no dejaba descubrirte. Al final esa mirada que me sostenías, era como una melodía que no dejaría de escuchar nunca: el latido de tu corazón, el de tu respiración.

"Quizás estabas más cerca de lo que creía...", es cierto, nunca sentimos lejos a la persona que tenemos contínuamente en la memoria.
ResponderEliminarBesoss!