5/15/2011

Realidad Agresiva


A riesgo de parecer infantil quiero comentarlo. Es curioso esto de los cumpleaños, un amigo con el que me fui de viaje, cumplió años ayer y no le he felicitado. Él tampoco lo hizo cuando yo cumplí, es más, parecía que la arena del desierto invadía el muro de mi Facebook. Nadie excepto una amiga lejana en el tiempo, me felicitó. Me quedé codificado, lo más grave es que a día de hoy aún siguen esas rayas. A él le han felicitado siete personas. Un buen registro, sin duda. Me pregunto que diablos hacían esas personas, el día de mi cumpleaños. No sé, estarían tan sumamente ocupados para no poder escribir tres líneas y se me apuras con una basta. Me siento un poco molesto si, quizás yo no transmito como él. Tal vez, soy tan cerrado e enigmático que sin quererlo he construido un muro invisible. Dicen que es mejor solo que mal acompañado, pero ya estoy cansado de los tópicos. De esta mierda de soledad que no se va ni con disolvente. 

Y para joderla, un familiar ha decidido que no vea sus publicaciones. Pero no solo me ha vetado a mi el acceso, a mi hermana también. Redes sociales o asociales diría yo. He tomado medidas contra ese familiar, que si me pregunta le expondré  los motivos de su eliminación. Tiene todo menos sentido que un calipo derretido. Y ya me estoy empezando a cansar, menos mal que ahora tengo mi bici de montaña y me refugio en la naturaleza. 

1 comentario:

  1. Pues yo ese desierto de felicitaciones en el facebook lo suelo tener o tengo unas cuantas, no muchas y siempre menos que otras personas que conozco pero en la realidad suelo tener más vida social que esos con cien felicitaciones. El facebook no mide el tamaño de tu vida social. Aunque si te molesta, y eso está claro, es porque tal vez no te sientas bien en esa vida habitual. Por cierto felicidades con retraso.

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