Consideré por un tiempo que quizás no había vida, que estaba encerrado. Mi nombre estaba escrito con letras negras. Puede que después de eso... la sangre empezase a caer lentamente, sin darte cuenta. Te mata por dentro. Dicen y comentan. Que los giros que da la vida dependen de uno. Es cierto, pero todo eso entraña un esfuerzo enorme. Trabajo y constancia. El límite lo pone tú. Es lo que me gusta del presente, por fin recojo premios. Y eso me satisface, me da seguridad y encaro las cosas con una agresividad medida. Sin pasarme, pero que no se me vea que soy impreciso. Poco claro con mis juicios. No hay que mostrar debilidades, o comen o comes. Tu decides. Tal vez, puede que...ya tenga el estómago cicatrizado. Aún así hay que ir con cautela...evitando los colmillos de los lobos, las puntas alargadas que no sueles ver son las peores.

La manada de lobos se puede dar una vuelta y dejarte tranquilo pero más tarde o más temprano regresará. Hay que ser como Lian Neeson en su última película y enfrentarlos con valor y de frente.
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