Ya no temo a nada, antes me sentaba tranquilamente... como si nada fluyera. Fijaba la mirada en un punto y esperaba a que pasara el tiempo. Ahora ya no quiero eso. Me apetece otro ritmo, más rápido pero yendo seguro. Volviendo atrás si hace falta, a veces busco los registros en mi mente. Y me da pánico, vergüenza incluso. Total, ya no sirve de nada esa raya que atraviesa el tiempo. Quizás toca escribir nuevas historias, ya sean alegres o tristes. La vida se trata de eso, de arriesgar en algo por lo que crees. Puede que si no lo haces...pierdas de vista ese objetivo. La meta a corto plazo que quieres conseguir. Me he propuesto eso... llegar y conseguir. Aunque se que puede que algunas veces no llegue, pero al menos me quedaré con la sensación de haberlo intentado. Quiero que llegue mañana, tal vez puede que si o no. Ya es algo que no depende de mi. Unos minutos, una aguja marcando directamente el tiempo de mi deseo. Lo veo, lo percibo y si no todo sigue cayendo. Como el agua de los ríos, la mayoría acaban por llegar al mar.

¡Arriésgate! Inténtalo y que no te preocupe el resultado, ya lo sabrás en su momento.
ResponderEliminarCreo que a todos nos hace falta alguna vez cambiar el ritmo, unos más pausados, otros con más ánimo... todo depende.
Que buena entrada, me gustó mucho.
Un beso.
Tomar decisiones es madurez, saludos.
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