Allí estaba ella, preciosa y encantadora, hubiese estado dispuesto a metersela sin miramiento alguno en el local donde he disfrutado de un buen cortado gracias a su grata compañía. Cuando la estuve buscando la semana anterior, parecía que el humo y el jodido mal tiempo que sigue haciendo estos asquerosos días se le habían llevado para que mi pobre imaginación agotada tras el sosiego de imaginármela desnuda no daba mas de si y necesitaba verla para tener mas frescura su fotografía.Gracias a la diosa fortuna o mi temido y adorado tráfico que me obliga a salir con una hora de antelación de casa he podido follármela mentalmente una vez mas. Espero que estos tres próximos días que voy por la mañana este ella, y mis horas en el maldito lugar de trabajo pasen rápido para poder ver su pelo moreno y liso deslizándose sobre su piel.
Me gustaría sentir esas agradables sensaciones que te embargan mientras te tomas un cortado en una cafetería. De momento sólo siento el cortado que me baja por la garganta y poco más. Me gsuta la fotografía elegida y el texto que has tejido alrededor de ese pequeño momento que luego se ha hecho grande en la memoria.
ResponderEliminar¿Pero es posible que haya gente como tú?
ResponderEliminarDavid, hoy me sentía inspirado, y mis dedos se dejaron llevar por las influencias del teclado, transmitieron mis sentimientos con el cortado.
ResponderEliminarLa Palabra en cierne, me halaga tu comentario ;)