El trabajo tiene pocas cosas positivas, no todo iba a ser pura negrura, ahora que mi cuenta corriente goza de buena salud tengo que saber administrarme. Esa es la clave de toda economía, o te entiendes con los números o ellos acaban contigo. Veamos: quiero hacer un viaje, pero tengo que ahorrar para ello y le tengo que pasar a mis familiares la cuota mensual. Pero una vez hecho eso, ya solo me quedan los gastos habituales: la plaza de parking que tengo alquilada, el gasoil necesario para que el coche haga kilómetros, las clases de guitarra y los menesteres diarios. Un reparto que no me sugiere mucho sufragio pero no deja de ser un mènage a trois con los números.Hay señor, parece que me hayan disparado y hundido! mañana vuelvo al curro y tampoco es que tenga una alegría inmensa después de haber cobrado. Pero bueno, pensaremos lo citado en otros textos anteriores: "dos semanas y después quince días de relajación y meditación espiritual" vamos, me veo como el dalai lama, solo que no estoy en el Tibet.
Si vienes a Madrid cuenta conmigo.
ResponderEliminarYo también me quiero ir al Tíbet.
Beso.
Ok guapa, cuento con ello! ;)
ResponderEliminarUn abrazo cálido desde la cercanía! ^_^