Escucho a lo lejos el graznar de los cuervos, unos cristales rotos caen al suelo haciendo acopio de lo sentido. Cinco dígitos ennegrecidos parecen marcar una vuelta endiabla a la que una penumbra y una intensa niebla cubran mis espaldas ante un camino tormentoso y sinuoso, en el cual solo mi valor y mi lucha alcanzarán la gloria después de horas y experiencias superadas gracias al sentimiento de los momentos caídos y el alza de la prestaciones futuras. Las hojas tiemblan a mi pasar, las letras lloran por el tardío despertar, pero todo tiene un susurro al que querer acercar un rostro para calmar un alma apagada tras las máscaras de la rutina. Algo se cierne, en tonos melódicos y suaves en una guitarra ansiada por querer llorar conmigo y hacer que llore. Queda poco para el despertar de los caídos.3/26/2010
Retorno Olvidado
Escucho a lo lejos el graznar de los cuervos, unos cristales rotos caen al suelo haciendo acopio de lo sentido. Cinco dígitos ennegrecidos parecen marcar una vuelta endiabla a la que una penumbra y una intensa niebla cubran mis espaldas ante un camino tormentoso y sinuoso, en el cual solo mi valor y mi lucha alcanzarán la gloria después de horas y experiencias superadas gracias al sentimiento de los momentos caídos y el alza de la prestaciones futuras. Las hojas tiemblan a mi pasar, las letras lloran por el tardío despertar, pero todo tiene un susurro al que querer acercar un rostro para calmar un alma apagada tras las máscaras de la rutina. Algo se cierne, en tonos melódicos y suaves en una guitarra ansiada por querer llorar conmigo y hacer que llore. Queda poco para el despertar de los caídos.
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