8/24/2010

¿Soledad perfecta o imperfecta?

La misma mañana me acompaña todos los días. Me levanto, entro al baño y simplemente dejo correr el agua. Mis pensamientos entre tanto brotan en el silencio, tan solo roto por el rumor de las gotas cayendo en las profundidades de las tuberías. Esa era la acción, el chico solitario con el bikini y el café con leche, mirando con desgana las noticias vespertinas del día. Entra una pareja de jóvenes. ¿Una mirada crítica hacía mi abismo? Sigo pasando páginas, pero no encuentro consuelo. Decido mirar un rato a ella: su cortado desprende un aroma arrogante, me inquieta. El chico parece no darle importancia, solo esta leyendo un periódico deportivo en vez de mimar a esa belleza caída del cielo.

Por mi parte no hago mas que entregarme a una débil lectura y a una bruma que de nuevo se cierne en mis razonamientos. Estoy solo, mi mesa no acompaña nadie ni siquiera la voz rota que sonaba en el local. Ellos están ahí, sin más delirio que el suyo propio, yo me agencio el mío. ¿Para que me voy agobiar con tus miradas? todo sigue fluyendo igual, mis desayunos, mi teléfono y mi cartera siguen desoyendo algo que no saben que es. Pero ahí están... en todo momento conmigo.

3 comentarios:

  1. La soledad sólo tiene el grado de perfección que tú necesitas. Casi nunca llega cuando la necesitas, casi nunca la puedes evitar cuando te sobra. Lo que está claro es que nos hace pensar más de la cuenta y no siempre para bien.

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  2. Has dado en el clavo Hou, no siempre viene bien pensar tanto... menos mal que están los libros, las guitarras y los viajes. Un saludo tío!

    Ari, me alegro que te guste. Tengo que intentar cambiar de registro de vez en cuando.
    Un beso!

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