1/30/2012

Buenos Ojos


Siempre te había visto con buenos ojos, hasta que me cansé. Perfecta o no, estaba insatisfecho... con pocas ganas de mirarme al espejo. Con una realidad pisándome los talones, con tus labios tan lejos como una voz apagada. No había vida, era llorar como un mocoso malcriado esperando una llamada tuya. Lejos de dejar esa bala mordiéndome el corazón, alargaba las estrías sin saber cual era el final. Así, como una prueba poco fiable, me extendía en unos razonamientos estériles. Me hacían daño, ese punto vital de esperanza no quería que viese más allá de un cuerpo desdibujado por el pasado. Iluso o no, creía. En algo, tal vez faltaba muy poco para tapar aquella mirada, la línea de una vista que por aquella época era joven y tomaba decisiones erróneas. Ahora, con la página girada solo queda seguir los pasos y las intuiciones del presente. Ya no quiero atragantarme por no decir lo que quiero. 

2 comentarios:

  1. La ventaja de madurar es que no ves las cosas desde la fantasía, empiezas a valorarlas como son y como se merecen. Los ojos adultos ven la realidad por los datos objetivos. El problema es que se pierde algo de la fantasía.

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  2. Se pierde un poco de fantasía, pero eres más pragmático con la realidad.

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