Los engominados de las últimas filas, seguían las sonrisas de los compañeros. El chandal deportivo, para mi se quedó en el armario, como un recuerdo pasajero. Ahora solo lo utilizo para ir al gimnasio (que ese es su fin). Con el oído a tono, una de mis preguntas a la profesora, les pareció gracioso al corrillo. Antes me molestaba, ahora es como si realmente no tuviese ni ganas de gastar saliva con semejante panda. Son arañas intentando buscar un hilo del cual tirar. Se aburren, molestan e interrumpen la clase. Al salir les veo dando unas caladas a un cigarrillo, comentando la jugada. Pienso que hay otras actividades antes de molestar: ir al parque a darle de comer a las palomas sería un buen ejercicio. Bueno, los pobres animales no se merecen una actitud chulesca. Seguro que se les ocurriría alguna salvajada. Nadie esta a salvo de espanto. Buff, que vida la de estos chavales. Seguro que algunos dentro de cinco años verán las cosas de otro modo... aunque no sé hasta que punto.

Lo del chandal es muy bueno. Nunca deja de sorprenderme el mal gusto de estos tíos. Es que ni lo tienen. Visten de cualquier manera y actúan peor. Pero déjalos que la inmadurez en muchos casos se cura. No en todos pero es que no dan más de sí. Muy bueno.
ResponderEliminarÚltimamente estoy inspirado... será que he asimilado mejor todos los libros que he leído hasta la fecha :) (y que seguiré leyendo) Me alegro que te guste.
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