Hace años que la tormenta se convirtió en huracán y arrasó todo mi interior. Afortunadamente ahora solo queda una fina capa de lluvia. No es que se haya evaporado todo ello por arte de magia, pero si que el viento viene con menos fuerza y ya no voy de lado a lado. Siento que bajo esa nube gris que antes era permanente, ahora hay algo detrás que calienta todo el frío del pasado. Tengo cada recuerdo memorizado como una mezcla de niebla y partículas granuladas que no me dejan ver ciertas cosas. Quizás sea mejor así, o quizás no. Tal vez el presente me invite a otras sensaciones, a ver como las puntas de hielo se deshacen. Sí. Cada vez estoy más seguro, no sé de que... pero puede que sea la vida, al fin y al cabo. Nada es como me dijeron, pero si puedo atraer otros puntos de vista, una brisa de aire fresco. Caminar con paso firme, perderme por caminos y senderos que desconozco. Curar esas viejas heridas saliendo en bici, yendo al gimnasio. Hablando con otras personas, otras ideas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario