Ya esta... la noche va ganando terreno, el sol ya no cae con tanta fuerza. Se respira de otro modo, más limpio, más... no sabría como definirlo exactamente. El otoño ya se acerca, el invierno también. Quiero volver a salir, a hacer esas largas rutas con mi bici de montaña, la naturaleza y yo. Juntos, disfrutando de algo único, el placer que da sentirse tan libre. De que un golpe de viento me tire al suelo (no pretendo ser dramático) pero a veces ocurre. Me levanto y miro el rasguño de mi brazo derecho, el mallot rasgado, y me siento bien. Vivo, más que nunca. Ya nada me detiene, ni siquiera las paredes oscuras de mi habitación. Ya no lo son tanto, cambian de tono. Se van acercando a un gris casi blanco. Me sienta bien y sonrío. Las cosas han cambiado, todo gira a trescientos sesenta grados. E intento mantenerme a la velocidad del giro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario