11/30/2010

Agua humedecida


Ni la más bella cuerda rasgaría las huellas dactilares de tus dedos cuando intentases tocar las notas de nuestra canción. Esa melodía que nos lleva al pasado, cuando cerramos los ojos y traspasamos una realidad transparente en la que podemos vernos y decirnos tanto que no habría suficiente tinta para llenar las hojas en blanco que nos dejamos atrás. Pero aun así nos arriesgamos, cruzamos nuestras miradas como una repentina celosía que nos envuelve y no deja ver más allá de lo invisible. Esa aurora boreal tan bella que se produce rara vez como el paso de una estrella fugaz.

Soñaba que el agua humedecía la planta de tus pies, aquella arena blanca que penetraba lentamente por cada poro de tu piel desnudaba mi interior y me dejaba a tu libre merced. Caminábamos desde el amanecer hasta los rayos anaranjados del crepúsculo, mirando la belleza de las dunas. Contemplábamos una escena magnífica, como si no quisiéramos irnos nunca de allí. Pero todo acaba y tus párpados comienzan poco a poco a abrirse y en tu realidad ya no estoy. Una pequeña lágrima cae de tu rostro y te animas pensando en que la próxima vez que cierres tus ojos podrás verme y acariciarme de nuevo. 

4 comentarios:

  1. Pero todo acaba y tus párpados comienzan poco a poco a abrirse y en tu realidad ya no estoy.

    sin palabras.
    hoy estoy triste, y todo lo que leo me lo recuerda

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  2. ¡Anímate! yo también ando un poco bajo, pero siempre estarán las letras ;)
    ¡Un beso!

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  3. Que triste...Te envío un poquito de felicidad :)
    un beso!

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