4/25/2012

Rígido.


Rígido, tranquilo... paraliza tu mente. Relaja tus músculos, sueña y escribe lo que no dices. Exacto, dilo. Aquí estoy aquí y ahora. Miro el reloj y escupo. Todo pasa demasiado deprisa. Ella, su mirada traviesa. Te lleva de la mano, lo sabes y a la vez lo intuyes. La quieres, para ti. Besarla, abrazarla y dedicarle mil versos. Pero, (todo) se oscurece. De repente, sin más. Miras la luna y te deshaces. Sueñas, te liberas. Bah. Eso son tonterías, -te dices- torciendo el labio. Ya no, te repites una y otra vez.  -Lo haré-  Pero sabes que no es cierto, te engañas. Pones los ojos en blanco y de nuevo piensas. Error. Pasa despacio, te mira unos segundos. Ella, se pasa sus dedos por su labio. Tú, te derrites como un niño imaginando. Fantaseando, eso es. En tu mundo ya ha pasado. De nuevo bajas a la realidad y hace frío. No hay calor, su mirada te ha dejado tieso. Tanto que no sabes como reaccionar. Un diálogo, eso es. Una compañera te da un golpe, -ya has caído- Ya no es tu fantasía.

1 comentario:

  1. Una buena representación de lo que te pasa por la cabeza y sientes por una ella. La fantasía es lo único que nos queda cuando no nos queda nada.

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