4/22/2012

Vida Ajena


Decía adiós con la mano, te fijabas un momento en su mirada y lo veías. Aquella tristeza, ese color marrón de sus ojos. Todo reflejaba un cierto aire de desánimo, no sabía que le inspiraba esa repentina soledad. Puede que el paso del tiempo y sus experiencias no lo sean todo. Se sentía agotada, necesitaba sentarse unos minutos. Acabó de enjuagar el último plato y se sirvió un vaso de agua con cubitos de hielo.  No era verano, pero tenía la costumbre. Sentía que todo el calor que notaba en su cuerpo se templaba, todo volvía a su sitio. Sus sueños, sus promesas inacabadas. Dejó el vaso y levantó el cuello para mirar el techo, blanco... tenía la extraña idea de que nada era como se lo habían contado. Algo tenía que cambiar, todo no podía traducirse en un simple "existir" ella sabía que no. Y decidió intentarlo, a partir de ahora se iba proponer nuevos retos, nuevas miradas. No quería ver más allá de una mirada vacía. 

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