Probable, todo consiste en eso. Aunque sea una posibilidad pequeña, pero tienes que estar ahí. Ya no se trata solo de mirar, estoy cansado. Me siento como un niño, mirando al cielo, y pensando que tengo ganas de que termine la jodida clase de turno. Así, pasando la hoja y pisando el suelo mojado. Suspiro y concluyo con la precisión de un caracol, que de ahora en adelante prestaré más atención a todo. Acto seguido me llaman y hago caso omiso. Sí, un caracol (lento) Mi mente empieza a imaginarse cosas extrañas, habitaciones oscuras, pozos de los cuales no puedes ver el final. Todo por delante y a la vez nada. Bajo el cuello y quito el pie del charco. Ya no me llaman. Me da igual, toda mi vida era una falsa herida. Una tirita que jamás me puse, o tal vez sí. De manera inconsciente. Bah. Ya no quiero, ya no. Sí, espera llegamos al final, falta poco. Unos segundos, una trayectoria de una nube gris que acabará evaporándose. Despierta, quítate esa maldita lagaña del ojo. El patio esta vacío, ni siquiera han venido a buscarme. Ni un jodido profesor, miro la hora y comienzo a reírme. La salida, sí... creía que era la hora del descanso. Pero, ¿que descanso? llevo todo el santo día bostezando y pensando en las tetas de Cristina Pedroche, ya no puedo más. Cerremos los ojos, caminemos.

Qué gran final de post. Y la última frase. Y lo bien que está el ritmo de las frases. Muy bueno. Te superas.
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