Sentía que las palabras no me llegaban estaba perdido en tu búsqueda. Por más que la brújula me indicase los puntos cardinales no podía ver cual era tu ubicación exacta. Quería examinar la suavidad de tus labios palmo a palmo, hablar más contigo para compartir sensaciones no escritas. En el papel mojado la tinta se desprende como el calor que noto cuando tu me miras, poco podía hacer. Verte desde lejos como pequeñas luces en el fondo de un mar lleno de esperanzas y sueños deseando verme reflejado alguna vez. Pero siempre acababa siendo una copia idéntica del día anterior, ondeando tu pelo sin ser descrito por una visión.
Me aferraba a mi mente como una película en lo que yo era el director y parábamos el rodaje para poder ver ese bello paisaje. El de tu corazón, el de tu alma desnuda tocando interiores solitarios esperando escuchar el silencio de tus labios. Me disolvía como una gota de agua en un charco arrugado, cuando tu pies pisaban todo se movía en dirección a tu cuerpo.

La mente siempre se las arregla para que protagonicemos una película muy distinta a lo que sucede alrededor...
ResponderEliminarBesos!