Te miraba, simplemente era eso. El sitio exacto de todos los días brillaba con tu sola presencia, enternecías un alma abnegada. Parecía que me comprendía más, hubiera deseado allí mismo delante de las miradas ajenas abrazarte y decirte lo que tenía ahogado. Pero solo mi mente estaba ligada a tu esencia, mis pasos no me obedecían escapaban por miedo a que mis reacciones fueran demasiado obvias. Te querría, querría atarme a ti y desaparecer bajo la luz tenue de la media luna.
O ensombrecer la desazón que acompañaba mis días. ¿Debería decírtelo y correr el riesgo? siempre me hacía esta pregunta recurrente. El tiempo no perdonaba, otro año estaba a punto de acabar y sentía y te quería tanto que aún recordaba la primera imagen con la que te conocí. A pesar de todo en mí interior gobernaba la tierra quemada, esperaba que alguna vez soplara el viento para hacerla desaparecer.

me parece haberlo escrito yo... pero en realidad no quieres que el viento sople para que desaparezca, quieres que todo salga bien, aunque en mi caso ya es inútil... estas fechas además me ponen melancolica y triste, pero aún así sigo teniendo fuerzas para desear a los demás una FELIZ NAVIDAD!muá
ResponderEliminarSe ha vuelto una rutina, pero puedes cambiarla, puedes preguntar y obligarte a aceptar la respuesta.
ResponderEliminarfeliz navidaaaad!=)