Cuando me mirabas notaba que se abría un nuevo espacio, eras como una aurora boreal ondulando los bordes de mí corazón. Me devolvías cada palabra bajo la suave envoltura de tu piel, creía que me había perdido en una densa neblina pero habías vuelto tras un ocaso personal. No veía más allá de los copos de nieve fundiéndose con tu calor, pero me has devuelto una ligera sonrisa en la comisura de mis labios. Tus dedos se apoyaban con ternura en mis mejillas, a pesar de la temperatura exterior ardíamos en llamas en nuestro fuero interno.

El invierno estaba fuera pero por dentro te sigue la Primavera, evidentemente. A veces el Verano que es más caliente.
ResponderEliminarEs precioso el amor que da calor. MUÁ
ResponderEliminar